Denunciado
por sus actividades intelectuales en 1825 fue condenado a exiliarse de Madrid
durante cinco años, si bien finalmente su pena fue rebajada a tres meses que
cumplirá en un monasterio de Guadalajara
donde su padre estaba destinado. En verano de 1827 marchó a Portugal (donde se enamoró de Teresa Mancha, hija del coronel
liberal emigrado Epifanio Mancha), y después Inglaterra,
adonde llegó el 15 de septiembre de ese año, para establecerse finalmente en Francia en su condición de exiliado liberal.
Participó
en las oleadas revolucionarias de 1830 en París junto con unos antiguos amigos suyos.
Poco después Teresa se casaría por orden de su padre con un comerciante llamado
Guillermo del Amo. Con ella regresó a España, junto con otros liberales,
gracias a la amnistía declarada tras la muerte del soberano Fernando VII, en 1833. En 1838 Teresa
se apartó de Espronceda y murió poco después.
A
partir de la muerte del rey, Espronceda se dedicó a la política y al periodismo.
Se enroló en la Milicia Nacional llegando a ser primer teniente de la Compañía
de Cazadores de Madrid. En 1834 ingresa en la Guardia
Real, pero Cea Bermúdez lo aleja de Madrid, temiendo sus
inclinaciones de liberal exaltado, y le destina a Cuéllar, donde comienza a
escribir su novela histórica Sancho
Saldaña o el castellano de Cuéllar. Sin embargo sigue activo en la vida
literaria de la capital, pues ese año trabaja como redactor del periódico El Siglo, que Martínez de la Rosa (también escritor romántico, moderado,
que sucedió en el gobierno de España a Cea Bermúdez) censuró, lo cual provocó
la desafección de Larra y Espronceda, los dos escritores más
destacados del romanticismo más liberal, y el destierro del poeta en
septiembre, esta vez a Badajoz.
En 1841
es nombrado secretario de la Legación española en La Haya y poco después es elegido diputado
progresista en Almería, al tiempo que Larra lo era por Ávila, pero estas
elecciones fueron anuladas. Finalmente fue elegido parlamentario ante las Cortes Generales en 1842 por el Partido Progresista. Su actividad como
diputado ocupó sus dos últimos meses de vida. Murió a los treinta y cuatro años
de garrotillo(difteria) en ese
mismo año de 1842, cuando se iba a casar con Bernarda de Beruete.
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